Armstrong no quiere que las especulaciones sobre un posible dopaje enturbien las razones por las que ha vuelto a subirse a una bici: "la lucha contra el cáncer". Por eso, el ciclista del Astana está siguiendo un plan que le obliga a pasar un control cada tres días.
El encargado de este programa individual es Don Catlin, director del Instituto de Ciencias Antidopaje y uno de los expertos internacionales más reputados en el tema. El plan individualizado se basa en tres puntos: obtener la mayor cantidad posible de datos sobre Armstrong; almacenar muestras congeladas entre dos y ocho años para posibles controles en el futuro; y ofrecer transparencia a los organismos internacionales encargados de supervisar el dopaje.
Estos controles tienen el visto bueno del estadounidense, y se unen a los chequeos que realiza como miembro del equipo y a los que regularmente efectúa con tres organismos diferentes: La Unión Ciclista Internacional (UCI), la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) y la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA).
Desde que anunció su retorno a la alta competición, Armstrong ha sido sometido a doce controles fuera de competición aparte de los controles internos del equipo. El director Astana, Johan Bruyneel, señaló que el objetivo del equipo es convertir a Armstrong en "el deportista más controlado de la historia".
Armstrong no opone resistencia a estas medidas porque tiene muy claros cuáles son sus aspiraciones. "Mi objetivo al aceptar participar en este programa es reducir la especulación y el debate sobre el dopaje que podría distraer la atención sobre el aspecto fundamental de mi vuelta al ciclismo, la lucha contra el cáncer. Compito en 2009 para acabar con este estigma y convertir el cáncer en una prioridad mundial", ha explicado el heptacampeón del Tour.
Los detalles de las pruebas van a ser públicos
El estadounidense va a ofrecer públicamente los detalles de sus pruebas y ha insistido en que siempre ha corrido limpio pese a las dudas suscitadas en el Tour de Francia. "Me han hecho doce controles fuera de competición, y reto a cualquiera a que me muestre doce controles antidopaje en los pasados meses", afirmó.
Lance Armstrong regresa a la actividad 'profesional' en el Tour Down Under australiano que empieza el día 20, pero antes participará en un criterium en Adelaida en la que será su primera carrera profesional desde el Tour de 2005, lo que le tiene inquieto y nervioso, como cuando reaparecía después de superar un cáncer testicular. "Todavía tengo objetivos modestos, tengo un sentimiento entre nerviosismo y excitación, no hay importantes objetivos, no más que volver a correr y coger el ritmo, pero si me siento bien, lo prometo, atacaré".
Fuente: PRR / Eurosport